miércoles, junio 21, 2017

Tus manos...

Mis manos. Tus manos. Resoplido de oleajes alejándose de lo cotidiano, distorsión emancipada de los huesos cansados. Nos saludamos. Nos vamos…por las vertientes donde la ventisca grita la verticalidad de nuestro querer. Mis manos. Tus manos. Pacíficos astros aventurando el desnudar de una jornada bonancible, nutriéndose de batallas acabadas en un rincón de este universo. Mis manos. Tus manos. Silbido espontáneo de la alegría, de esas ganas de brincar frente a un niño acogido por los pasos encontrados en su mañana, de una madre acogida por la sorpresa de un nuevo arco iris esbozado en los muros inexistentes de su pena. Mis manos. Tus manos. Ramas alargadas en el sonido de la vida.

domingo, junio 18, 2017

Vamos...

Vamos, los sucesos cotidianos lo estancaban sobra las manecillas de un reloj. Sin embargo decía vamos, no sé a quien, a el mismo tal vez. Vamos, tenemos que andar las planicies de la verde hierba que emergen a mis ojeras. El cansancio lo arrastraba en un columpio de ortigas. No, no se atrevía a moverse en el aroma de una primavera ahogada. Vamos, se decía. Se obligaba contundente a la verticalidad de sus alas. Desorientado, miraba su muñeca, no sabía a dónde ir. Oprimido por sus paredes era estática mirada en el infinito del universo. Los ayeres le retorcían la memoria dando a luz su sombra. Vamos, se decía él en el recuerdo cierto de una imagen que lo enamoró y la dejó pasar y pasar hasta el olvido. Ahora venía, entera, comiéndose algún helado ante él. La acaricio, se arrimó bajo las máscaras de su pasado y voló. Sí, danzó un vuelo enfermizo hasta el ataúd en espera de su nicho. 

sábado, junio 17, 2017

sueños.

Sueños.
Apego de astros inciertos
En el balanceo de tu rostro.
Nunca más.
La nada de altas arboledas
Sombra del silencio habitado
En la despedida.
Espera.
Penas pegadas a las llagas
De manos castigadas
En el aliento de pozos negros.
                            Ya estamos.
                                      Lejanías.
                                               Sollozos.
Sueños.
Vastas veredas crudas
Donde jadean los montes
Muertos, desquitados
De toda verticalidad.
Manos.
Arrebatados rompimientos
En el masivo alcance de un sol
Escondido bajo brumas desheredadas
De las raíces.
Nunca más.
Torpeza existencial
Acumulo de un crecimiento
Letal, de muerte
Para la naturaleza bella.
               Ya estamos.
                        Dejadez.

                                  La nada.

miércoles, junio 14, 2017

¿Estás ahí?

¿Estás ahí?, me pregunto. Con el callar colgado de las constelaciones amando la calma. No, no hables… ¿para qué? Retorcidos gritos ajenos te volcarán en la duda. Una duda apoyada en troncos envejecidos por la desdicha, por el llanto de mariposas sin alas, por aves desplumadas en el sangriento amanecer de unos ojos cadavéricos que miran y miran las derrotas de la existencia ¿Estás ahí? La primavera se aleja, se consume en el veredicto cierto de tu aliento invisible bajo la herida silenciosa ¿Estás ahí? No sé, te dejaré descansar. Alguna mañana, noche despertaras y verás el crepúsculo de tus huellas ahora ausentes ¿Cansada? Como lejanas orillas que no pisarás. Ya no. Pero espera…aguanta un poco más. La bella melodía de tu vientre será caricia de nuevas singladuras a través de los espejos que te miras. 


martes, junio 13, 2017

trasladada...

Trasladada a ras de las esferas de la insonoridad.
Perdurables agonías desembocando en la nada.
Huecos abundando en sus pechos caídos
Lamentando los años idos en ventiscas
De errar y errar tras riscos del abismo.
Sus manos, cosidas con el eco de los pinares,
Lamiendo un mañana incierto, inhabitable
Para sus sueños, para sus verdes pies
En la frontera del despertar.
La queja la entierra en hondos océanos.

Herida y maldita cierra sus ojos.


sábado, junio 10, 2017

Playas vacías...

Pálido, huesos rotos tras los años. Su cadáver ambulaba entre los mares, derrotado, cansado de tanto vagar y vagar. Ya sus ojos eran señal del cambio de las mareas. Una lluvia vespertina lo inducia al olvido. Agarrado a la superficie su vacío acumulaba la ansía diversidad del ayer. La acidez de la vida le decía adiós, sustraído de las naves del mañana suspiraba cada vez que gélidos pedazos de hielo aplastaban su armonía. Meditaba en la generación que le sucedería, triste, escuálido se agarraba al todo del vacío, de la ignorancia en el ahora. Olas cristalizadas en unas esferas pérdida de la conciencia. Ya, muerto, conquistado por agresivos peces que los acompañaban iban a la deriva, playas vacías emergiendo en la fetidez de ellos, de las manos idas.

miércoles, junio 07, 2017

Vuestras manos...

Vuestras manos. Círculos rojos ecos de la nostalgia. Abatidas, diseminadas en la profundidad del océano. Columpiadas por el auge de una verde frontera…no, azul, blanca acogida por la vida. Vuestras manos. Cadáveres ausentes del pasado ahora embrutecidas en el romper de huesos cansados de tanto y tanto luchar. Vuestras manos. Lejos, muy lejos donde unas rejas de usurera arrebata cada aliento. Levantarlas, alcemos el canto de pacíficas ballenas en el fin de las batallas que nos hace aberrantes, consumidos en la desdicha de lo humano. Vuestras manos. Pájaros desplumados, agotados de tanto y tanto consumirse en el deteriorado tul de los rostros. Vuestras manos. Arboledas áridas en la ausencia de los años que nos quedan. Ya no preguntéis por la edad…¿para qué? Vuestras manos son los deshechos de los bombardeos, de las navajas que cruzan en ahogo de la libertad.