miércoles, noviembre 22, 2017

Yo declaro...

Nubes haciendo círculos con lo cotidiano de pájaros en silencio. La humedad hermética se incrusta entre los cuerpos ausentes de las horas y da comienzan los pasos por las veredas aisladas de todo ruido, de toda polución, solo, el oleaje. Se asoman y dejan que las lágrimas del océano acaricien sus mejillas, pálidas, insípidas, tirantes, marmóreas. Todavía les queda por llegar, llegar a la imperfecta atmósfera que dice de amparar la huída, la herida, la sed. Alguno tiene ganas ante tanto hastío y desolación cantar ….y canta, se encamina en la mirada firme de la muerte y una nana sale de sus labios agrietados, de su garganta rajada. Todavía está lejos, muy lejos…cuerpos rotos que probablemente solo verán el firme y asqueroso hierro en la llegada en sus ojos ¿Dónde estás?, se preguntaran y lanzaran sábanas de su propia sangre entre los barrotes. Pero, el oleaje sigue ahí. En sus oídos, en sus estómagos, en sus luchas, en sus nuevos despertares amargos….
     Yo hijo de las olas declaro
La libertad de los pueblos
Que amanecen en la oscuridad
De batallas insomnes, de hambre perpetua.
Yo hijo del viento declaro
Que venga la esperanza
Con su manto de astros
Amamantando nuestras manos,

Nuestras pies cansados.

domingo, noviembre 19, 2017

El acantilado

Ya he llegado, estoy en la cima del acantilado. Una cierta bruma me acoge sin poder conquistar con mis ojos abatidos el más allá. Mis piernas se detienen, mis manos usurera de caricias se agotan…pero estoy aquí. Me pregunto de donde vengo, si he nacido o no. Mi vida parece ser agitada por la ceguera, por el mecer de un oleaje que solo escucho…viene y va, va y viene moldeándose, muriendo contra las afiladas, deformes y negras rocas. Me detengo, mis pies creo que están en el filo, noto la ausencia del viento y la pesadez de esta bruma que a cada instante aumenta ¿Soy yo? O es mi alma la que inspira y espira en este momento en este acantilado bien alto, bien fuerte, con silueta de alas resquebrajadas. No, no me doy cuenta, el tiempo pasa. Yo, aquí estática. Seré o no seré. Apartada de todo la nada me acompaña, me cuestiona el veredicto a tomar. No sé, se me antoja seguir aquí, en la cima del acantilado. No hallo solución a los Dioses que pueblan esta esfera llamada tierra. Todos los escritos es lo mismo. Tomare alguna cuerda en el bolsillo y la decorare con piedras, piedras de esta tierra, de este acantilado y oraré por no sé quien, quizás, por mi, por esos dioses que no responden. 

viernes, noviembre 17, 2017

Siempre...

Qué has dicho eso, los vuelos de cernícalos se apagan en la medida de la rutina. No, no te entiendo. Siempre hablando con las aves que circulan a través de tu vigilancia en la caída de la tarde. Qué has dicho eso, lo de los estómagos rajados por la sed y la fertilidad ahuecada en un mundo inmerso en el hambre. Siempre te detienes y conversas con tu yo, ausentándote de la realidad envuelta en tus pasos bajo este techo, entre este pasillo oscuro ahora que anochece con el rumiar de la dejadez. Que has dicho eso, la muerte oprime esta esfera ambientándola en una tala progresiva de inocencia que duele, que pena en el sentido de un viento norte rompiente de tu rostro. Siempre terminas en la nada, hay algo que muerde tu conciencia haciéndola vagar en penurias alejadas de tus manos. Ya lo sé, no puedes hacer nada, solo, el emerger de corazón…si, tu corazón en los ojos rotos por el llanto como duelo de esta tierra. Esta tierra oprimida, devastada, injusta, insolidaria, desigual por aquellos que hablan de la libertad, de la esperanza. No, no es así. Qué has dicho…cansada….siempre fija bajo las neblinas de la humanidad, de las yermas huellas de algunos…de algunos cuantos sobre el todo.

jueves, noviembre 16, 2017

Amanece...

Amanece.
El rumor de la polución
Se abriga de la oquedad de unos ojos
Mirando, observando, examinando
El recorrido de sus silencios.
Amanece.
Los pajarillos lamen los cerrados encuentros
Con el brío de arboledas  que enferman.
Amanece.
El otoño parece conversar
Con sus pisadas monótonas
Por una isla que lleva la profundidad de sus sentidos.
Amanece.
Sábanas blancas tendidas a la venida de la lluvia
Y ella, sola, perecedera en rondar de los años

Idos al refugio de la desmemoria.

domingo, noviembre 12, 2017

El arco iris...

El arco iris ha salido, no te das cuenta. La helada de tus emociones te hace vagar como ave muerta. En la orilla, tus pies desnudos no saben del calmo oleaje solo de las desventuras de antaño. Vasto es tu camino, ahora, en el trepar por tele de arañas pobladoras de tu mente. Todo se hace incierto, inseguro y tiemblas. El frío raja tus ojos al horizonte, muerde cada intento de navegar por los astros de la vida, de la sonrisa. Sin embargo…sin embargo, aun eres vertical aunque la molicie descanse sobre tus hombros. Has despertado…el arco iris ha nacido bendiciendo tus  ojos verdes en el rebozo de nubes que dibujan el sentido de tu aroma. Hueles a humedad, hueles a penas, hueles a desnudez que se irá con el transcurso de la jornada. Los tambores de una caricia remota y monótona te animan y vences los conspirados surcos que atraviesan tu estómago. El arco iris ha nacido…resonar de violines, gaitas y chácaras que te irán hablando de tus decisiones en la larga espera. Espero que briosas, enamoradas del nacer entre columnas que sostienen aquellos sueños del mañana. 

viernes, noviembre 10, 2017

Sin más...

Sin más arremetió contra la mesa. Esa mesa de dibujos imperfectos ahora estaba vacía. Se sentó, se desabrochó el cuello de la camisa y suspiro. Tantas estaciones de lunas rotas por el quehacer vago de las horas. Todo estaba perdido, eso pensaba él. Hoy no silbaría cuando los pajarillos retozaran en su balcón de geranios mal heridos por una vejez presente. Pero su alma aun inhalaba el aliento de aquella juventud ida. Salió de su casa dejando la puerta abierta. Si abierta para que aquellos garabatos de años desaparecieran en el conjuro de la luna. El bullicio de gente en la calle era demoledor para sus sentidos pero había algo, sí, algo…la música de otros lugares tomaba un escenario amplio de la vida, de lo que queda por hacer. Se detuvo y un cierto remordimiento lo atizaba para que retornara…si, volver a esa vieja casa de puerta abierta. Entró, todo estaba en su sitio. El olvido es quejumbre que nos deshereda del aire que se respira. Solo, cansado se fue a la mesa y se sentó. De nuevo se desabrochó el cuello de la camina y  el comienzo de su última obra. Sus manos temblorosas lo llevaban a un pincel y la oscuridad de sus ojos a tonalidades grisáceas. Ya está bien, se dijo. Se dio la vuelta y visualizó una maleta, una maleta heredada de no sabe quién. Llevaba ahí años y años, tantos que su superficie estaba todo agrietada. Ya no hay tiempo, se dijo. Metió sus últimos dibujos en ella y se fue dejando la puerta abierta. Miro la luna, una luna llorona, ausente a sus pisadas entre los viandantes. Otra vez escuchó el concierto, otra vez se detuvo. Abrió la maletas y ojos de buitres se aproximaron mientras el caía, caía en la nada. 

jueves, noviembre 09, 2017

Suena...

Suena el retozar del canto de los sentidos.
Suena el bello coro de aves viajeras del silencio.
Suena el albor cotidiano de mis sentidos.
Suena el alegre sonido de las nubes.
Suena el otoño envejeciendo las hojas
Caídas a ras de mi rostro.
Despierto, emigro donde lo imperfecto
Mece mis movimientos en animados saludos
Al bien hacer de la existencia.